Mientras que se encontraba viajando en Europa y Africa, la semana pasada, el Presidente Obama tuvo que salir a defender su plan de reactivación económica. Lo primero que hizo fue suavizar una declaración del Vicepresidente Biden de que hubo una mala lectura de la situación económica. Lo que hubo, dijo el Presidente Obama, fue "información incompleta" sobre la economía. Pero aún así, el Presidente agregó, "no hubiéramos hecho nada diferente." Adicionalmente, el mensaje semanal del Presidente fue dedicado a la recuperación económica y a los empleos del futuro. Finalmente, el Presidente dijo en una columna de opinión, publicada en la edición dominical del Washington Post, lo que se reconstruya, después de remover los escombros de la recesión, tiene que ser mejor que antes.
De esa manera, el Presidente trató de contrarrestar las crecientes críticas alimentadas, desde la izquierda y la derecha del espectro político, por la sorpresiva pérdida de 433,000 empleos en junio.
Entre prominentes economistas de izquierda, como el ganador del Premio Nóbel Paul Krugman, el aumento del desempleo en junio confirmó la necesidad de aprobar otro paquete de estímulo. Desde la derecha, Edward Lazear, uno de los principales asesores económicos del Presidente Bush, escribió en el Wall Street Journal que el llamado estímulo "solo es una cortina de humo para la expansión permanente del gobierno."
Por su parte, el gobierno se ubica en medio de esas dos posiciones. Como lo declaró Lawrence Summers, el principal economista de la Presidencia, "el estímulo está encarrilado." Asimismo, 43 de 51 economistas, encuestados por el Wall street Journal, dijeron que no es necesario aprobar otro paquete de estimulo.
*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.
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