La primera visita del Presidente Obama a los pulidos campos de la diplomacia económica internacional ha sido un éxito. Sólo el hecho de que se hayan reunido veinte gobiernos en Londres, en vez de ocho o siete como antaño, puede ser considerado progreso. Sin embargo, más allá de los rituales que rodean estas cumbres, los gobiernos de las principales economías se han comprometido a aplicar políticas anti cíclicas, contra la que ya se reconoce como la caída más profunda de la economía mundial, desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Las últimas estimaciones divulgadas por las instituciones financieras multilaterales, antes del G-20, confirman que la economía mundial ha caído en una recesión generalizada, desde el último trimestre de 2008. El Banco Mundial estima que, este año, la economía mundial se contraerá 1,7 por ciento y que una débil recuperación podría comenzar en 2010.
Frente a este panorama sombrío, los jefes de estado y de gobierno de las potencias económicas acordaron inyectarle a la economía mundial un millón de millones de dólares, mediante el aumento de los recursos del Fondo Monetario Internacional, ahora comprometido a apoyar políticas anti cíclicas. Además, habrá mayor financiamiento en los bancos multilaterales, como el Banco Mundial y los bancos regionales, incluyendo al Banco Interamericano, así como mayor financiamiento para el comercio y para los países más pobres. Otros compromisos abarcan la prevención de futuras crisis, mediante mayor regulación de las entidades financieras privadas y de los paraísos fiscales, la lucha contra el proteccionismo y el apoyo a la Ronda Doha de liberalización comercial.
En breve, en la reunión de Londres del G-20, los participantes reconocieron que se requiere mayor cooperación internacional para confrontar la recesión mundial.
*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.


