Las crisis son las comadronas de la innovación y a veces le abren la puerta a políticas olvidadas o prohibidas. No sorprende, por eso, que las secciones de negocios de los principales diarios de Estados Unidos incluyan amplia cobertura sobre la posible nacionalización bancaria. "Nunca nos imaginamos que veríamos el día en el cual estaríamos usando esta terminología. ¿Nacionalización de los bancos?" Así lo declaró recientemente, en el programa dominical "Esta Semana" de la cadena de televisión ABC, la Vocera de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
La mención del término fue percibida como indicación de que esta es una de las alternativas que está considerando el equipo económico del Presidente Obama, para lidiar con el deterioro de los grandes bancos de Estados Unidos. Como consecuencia, la reacción inicial del mercado consistió en empujar aún más hacia abajo las vapuleadas acciones financieras.
Adicionalmente, confirmando la urgencia de considerar todas las alternativas, ominosamente, se recordó que, como efecto de la Gran Depresión, en Estados Unidos fracasaron 4,000 bancos en 1933, el año de la inauguración del Presidnte Roosevelt.
Es cierto, la nacionalización aparece a la par de otras dos alternativas, las cuales aparentemente no van tan lejos. Una de ellas es volver al objetivo original del paquete de rescate aprobado el año pasado, de que el gobierno compre los activos tóxicos que están hundiendo a los bancos. La otra alternativa, vista como menos costosa para quienes pagan impuestos, es que el gobierno los respalde con una garantía contra pérdidas y que excluya los activos tóxicos de los balances de los bancos.
El nuevo Secretario del Tesoro, Timothy Geithner presentará, pronto, una propuesta explicándole al Congreso cuál de estas alternativas será utilizada para gastar la segunda mitad del paquete de rescate bancario.
*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de CNN en Español TV y radio.


