La firma del Presidente Obama convirtiendo en ley el plan de reactivación económica constituye la primera decisión mayor de política lograda durante su mandato. Por ende, la forma en la cual la decisión fue adoptada es indicativa de la atmósfera política que prevalecerá en Washington, por lo menos, hasta 2010.
Uno de los hechos sobresalientes de la aprrobación del plan de reactivación económica es el alineamiento partidista requerido para su aprobación en el Congreso. A pesar de los exhortos a la oposición, el Presidente no consiguió obtener el grado de apoyo bipartidista que deseaba.
En una impresionante demostración de disciplina, en la Cámara de Representantes, ningún Republicano votó a favor del plan. Mientras en el Senado, donde los votos Republicanos fueron esenciales, el mínimo justo de tres Senadores de la minoría apoyó la medida.
La negativa del Partido Republicano de apoyar el plan significa que creen que la economía no se reactivará pronto. Por consiguiente, esperan ser recompensados por su escepticismo en las próximas elecciones legislativas de 2010, reduciendo o eliminando la mayoría que actualmente tienen los Demócratas. El Presidente Obama también admitió con franqueza que el Partido Demócrata podría perder la mayoría, si la economía no se reactiva en 2010. Más aún, también dijo, si la recesión no cede, será un Presidente de un solo período.
Los Republicanos están apostando, según el ex Vocero de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, que "el gran gasto burocrático nunca funciona." Sin embargo, el Senador Arlen Specter de Pennsylvania, uno de los tres Republicanos que votaron a favor del plan, advirtió que los Republicanos corren el riesgo de convertirse en "el partido de Hoover," el último Presidente Republicano electo en 20 años, entre 1933 y 1953.
*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de CNN en Español TV y radio.


