Durante ocho meses consecutivos, la economía de Estados Unidos ha perdido empleos. La semana pasada, el Departamento de Trabajo informó que 84,000 puestos de trabajo no-agrícola fueron eliminados en agosto. Eso empujó la tasa de desempleo de 5,7 por ciento en julio a 6,1 por ciento, la tasa más alta de los últimos cinco años.
La caída en agosto del desempleo fue significativa en casi todos los sectores de actividad económica. Por ejemplo, debido a ajustes en las actividades relacionadas con la industria automovilística y la vivienda, la manufactura perdió 61,000 puestos de trabajo. Asimismo, los servicios comerciales y profesionales perdieron 53,000 empleos y también hubo pérdidas en el comercio al menudeo, la construcción y el sector de servicios. En contraste, nuevos empleos fueron creados en educación, en los servicios de salud y en el gobierno.
Adicionalmente, el Departamento de Trabajo anunció cifras revisadas de crecimiento de la productividad, o del producto por hora de trabajo, la cual aumentó espectacularmente durante el segundo trimestre de este año, a una tasa anual de 4,3 por ciento. No obstante, el salario por hora disminuyó 1,3 por ciento, indicando que los salarios están aumentando menos que la inflación.
Esto disipa, por ahora, la preocupación de que pueda haber una espiral de precios y salarios. A su vez, eso confirma la expectativa de que el banco central, en la próxima reunión del Comité de Mercado Abierto del 16 de septiembre, dejará igual la tasa de interés.
*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de CNN en Español TV y radio.


